Economía Conductual – Qué Es, Definición Y Concepto

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Descubre la fascinante Economía Conductual y desenmascara los comportamientos irracionales que influyen en nuestras decisiones financieras. Exploraremos su definición, concepto y cómo nos afecta en el día a día. ¡Sumérgete en esta revolucionaria disciplina y comprenderás por qué tomamos las decisiones que tomamos!

Economía conductual: Comprendiendo las decisiones humanas desde una perspectiva psicológica

La economía conductual es un enfoque que busca comprender las decisiones humanas desde una perspectiva psicológica. En el contexto de los conceptos de economía, finanzas y seguros, es importante reconocer que muchas veces nuestras decisiones no son completamente racionales, sino que están influenciadas por sesgos cognitivos y emocionales.

La economía conductual nos ayuda a entender por qué tomamos ciertas decisiones que pueden parecer contrarias a nuestros intereses económicos. Por ejemplo, muchas veces tendemos a evitar riesgos aunque podrían traernos mayores beneficios económicos a largo plazo. Esto se debe a un sesgo conocido como aversión al riesgo.

Otro aspecto relevante es la influencia de las emociones en nuestras decisiones económicas. Muchas veces, nuestras emociones pueden llevarnos a tomar decisiones impulsivas o irracionales, como realizar compras por impulso o invertir en productos financieros de alto riesgo sin una adecuada evaluación.

Además, existen sesgos cognitivos que influyen en nuestras decisiones económicas. Uno de ellos es el sesgo de confirmación, que nos lleva a buscar información que confirme nuestras creencias preexistentes y a ignorar aquella que las contradice. Esto puede influir en nuestras decisiones de inversión, ya que podemos ignorar datos objetivos que nos indican que una inversión no es rentable.

La economía conductual también nos ayuda a entender cómo los incentivos pueden afectar nuestras decisiones. Por ejemplo, si sabemos que vamos a recibir una recompensa económica por realizar una determinada acción, es más probable que tomemos esa decisión, incluso si no es la opción más racional.

En resumen, la economía conductual nos permite comprender las decisiones humanas desde una perspectiva psicológica en el contexto de los conceptos de economía, finanzas y seguros. Reconocer cómo los sesgos cognitivos, las emociones y los incentivos influyen en nuestras decisiones puede ayudarnos a tomar mejores decisiones económicas y financieras.

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¿Cuál es el significado de la economía conductual?

La **economía conductual** es una rama de la economía que combina conceptos de la psicología y la economía para comprender cómo las personas toman decisiones económicas. Se basa en la premisa de que los seres humanos no siempre toman decisiones de forma racional, como lo predice la teoría económica tradicional, sino que están influenciados por factores cognitivos, emocionales y sociales.

En el contexto de **Conceptos de Economía, Finanzas y Seguros**, la economía conductual se aplica para analizar y explicar los comportamientos financieros de las personas y su impacto en la toma de decisiones económicas. Algunos de los principales conceptos de la economía conductual incluyen:

1. **Framing (marco de referencia)**: Las decisiones pueden verse afectadas por la forma en que se presentan las opciones. Por ejemplo, las personas pueden ser más propensas a invertir en un producto si se les presenta como una oportunidad de ganancia en lugar de una posibilidad de pérdida.

2. **Anclaje**: Las personas tienden a tomar decisiones basadas en una referencia inicial, o «ancla». Por ejemplo, cuando se les pregunta sobre el precio que estarían dispuestos a pagar por un artículo, tienden a ajustar sus respuestas en función de un precio inicial sugerido.

3. **Efecto de dotación**: Las personas valoran más los bienes o activos que poseen en comparación con los que no poseen. Esto puede llevar a comportamientos como la aversión a la pérdida y la retención de activos incluso cuando podría ser más racional venderlos.

4. **Heurísticas y sesgos**: Las personas a menudo toman atajos mentales o utilizan reglas generales (heurísticas) para tomar decisiones rápidas en lugar de considerar toda la información disponible. Esto puede llevar a sesgos cognitivos, como la preferencia por la familiaridad o la sobrevaloración de información reciente.

Comprender estos fenómenos de la economía conductual es importante tanto para los individuos como para las instituciones financieras y los profesionales del seguro, ya que permite diseñar estrategias y políticas más efectivas que tengan en cuenta los factores psicológicos y comportamentales que influyen en las decisiones económicas.

¿Cuáles son las contribuciones de la economía conductual?

La economía conductual ha realizado importantes contribuciones en el contexto de los conceptos de economía, finanzas y seguros. Esta disciplina combina elementos de la psicología con la teoría económica tradicional, reconociendo que los seres humanos no siempre toman decisiones racionales y maximizadoras de utilidad.

Una de las principales aportaciones de la economía conductual es su enfoque en los sesgos y errores cognitivos que afectan nuestras decisiones económicas y financieras. La teoría económica clásica asume que los individuos son plenamente racionales y que tienen acceso completo a la información relevante, pero la realidad es que todos estamos sujetos a ciertos atajos mentales y prejuicios que pueden influir en nuestras elecciones.

La economía conductual ha identificado numerosos sesgos cognitivos que afectan nuestras decisiones financieras y de inversión. Por ejemplo, el sesgo de aversión a la pérdida lleva a las personas a tomar menos riesgos cuando se trata de perder dinero, lo que puede llevar a una falta de diversificación de las inversiones. Otro sesgo común es el efecto de dotación, que hace que las personas valoren más los bienes que ya poseen, lo que puede llevar a decisiones subóptimas de compra y venta.

Además, la economía conductual ha demostrado que nuestras decisiones están influenciadas por factores emocionales y sociales. Nuestras preferencias pueden verse alteradas por el contexto en el que se nos presenta una opción, por ejemplo, si se nos presenta como una pérdida o como una ganancia potencial. Asimismo, nuestras elecciones pueden estar influenciadas por la presión social o las expectativas de los demás.

En el ámbito de los seguros, la economía conductual también ha proporcionado valiosas aportaciones. Ha demostrado que las personas tienen dificultades para evaluar y comprender los riesgos y las probabilidades. Esto puede llevar a una subestimación de los riesgos y a una falta de protección adecuada a través del seguro. Además, los sesgos cognitivos pueden llevar a que las personas paguen primas excesivas por ciertos tipos de seguros o que no adquieran coberturas suficientes.

En resumen, la economía conductual ha enriquecido la comprensión de los conceptos de economía, finanzas y seguros al reconocer que los seres humanos no siempre toman decisiones racionales. Al identificar los sesgos cognitivos y los factores emocionales y sociales que influyen en nuestras elecciones, esta disciplina nos permite desarrollar estrategias más efectivas para mejorar la toma de decisiones económicas y financieras, así como para diseñar políticas y productos de seguros más adecuados a las necesidades de las personas.

¿Quién es el responsable del desarrollo de la economía conductual?

El responsable del desarrollo de la **economía conductual** es Richard Thaler, un economista estadounidense. Thaler ha sido uno de los principales impulsores de esta disciplina, que combina conceptos de la psicología y la economía para comprender cómo las decisiones humanas se ven afectadas por factores emocionales, cognitivos y sociales. A través de su investigación, Thaler ha demostrado que los individuos no siempre toman decisiones de manera racional y que sus elecciones están influenciadas por sesgos y limitaciones cognitivas. Su trabajo ha tenido un gran impacto en el campo de las finanzas, ya que ha ayudado a explicar las fluctuaciones en los mercados financieros y el comportamiento de los inversores. Además, Thaler recibió el Premio Nobel de Economía en 2017 por sus contribuciones a la economía conductual.

¿Cuál es el origen de la economía del comportamiento?

La economía del comportamiento es una disciplina que estudia cómo los seres humanos toman decisiones económicas, teniendo en cuenta aspectos psicológicos, cognitivos y emocionales que influyen en su comportamiento económico.

El origen de la economía del comportamiento se remonta a la década de 1950 con los trabajos del psicólogo Daniel Kahneman y el economista Amos Tversky. Ambos investigadores desafiaron el supuesto básico de la economía tradicional, que asume que los individuos son racionales y siempre toman decisiones basadas en maximizar su utilidad.

Kahneman y Tversky propusieron la teoría de las heurísticas y los sesgos cognitivos. Estos conceptos se refieren a atajos mentales que utilizamos para tomar decisiones rápidas en lugar de seguir un análisis completo y racional. Además, identificaron varios sesgos cognitivos comunes que llevan a errores sistemáticos en nuestras decisiones económicas.

A partir de estos fundamentos, se desarrollaron diferentes corrientes de investigación dentro de la economía del comportamiento, como la teoría de las perspectivas, el efecto marco y el anclaje, entre otros. Estos conceptos han sido aplicados en diversos campos, incluyendo las finanzas y los seguros.

En el contexto de las finanzas, la economía del comportamiento ha demostrado que los inversores no siempre actúan de manera racional, sino que están influenciados por factores emocionales como el miedo o la aversión a las pérdidas. También se ha estudiado cómo los sesgos cognitivos pueden llevar a decisiones de inversión ineficientes.

En el ámbito de los seguros, la economía del comportamiento ha analizado cómo los individuos perciben y evalúan el riesgo, y cómo esto influye en sus decisiones de compra de seguros. Por ejemplo, se ha demostrado que las personas suelen sobrevalorar los beneficios potenciales de un seguro y subestimar la probabilidad de sufrir un evento adverso.

En resumen, la economía del comportamiento surge como una crítica a la suposición de racionalidad perfecta en la economía tradicional y busca comprender cómo las personas realmente toman decisiones económicas considerando aspectos emocionales y cognitivos. Estos hallazgos tienen importantes implicaciones para áreas como las finanzas y los seguros, donde las decisiones económicas pueden tener un impacto significativo en la vida de las personas.

Preguntas Frecuentes

¿Cuáles son los principios clave de la Economía conductual y cómo se aplican en el ámbito de las finanzas y seguros?

La economía conductual es una rama de la economía que combina principios de la psicología con el análisis económico tradicional, con el fin de comprender mejor cómo las emociones y los sesgos cognitivos afectan nuestras decisiones económicas. A continuación, se presentan algunos de los principios clave de la economía conductual y su aplicación en el ámbito de las finanzas y seguros:

1. Sesgo de aversión a la pérdida: Las personas tienden a ser más sensibles a las pérdidas que a las ganancias, lo que implica que están dispuestas a asumir más riesgos para evitar pérdidas. En el contexto de las finanzas y seguros, este sesgo puede llevar a la gente a tomar decisiones irracionales, como vender sus acciones en momentos de caída del mercado o adquirir coberturas excesivas de seguros para evitar cualquier posible pérdida.

2. Efecto marco: La forma en que se presenta una situación puede influir en nuestras decisiones. Por ejemplo, si un seguro se presenta como «protección contra riesgos» en lugar de «pago de primas», es más probable que las personas estén dispuestas a adquirirlo. En las finanzas, el efecto marco puede influir en las decisiones de inversión, ya que las personas pueden tener diferentes reacciones según cómo se presente la información sobre una inversión.

3. Sesgo de anclaje: Las personas tienden a basar sus decisiones en valores de referencia o «anclas». Por ejemplo, cuando se les pregunta cuánto estarían dispuestos a pagar por una póliza de seguro, pueden verse influenciadas por el primer precio que se les presenta. En las finanzas y seguros, este sesgo puede llevar a los consumidores a sobrevalorar o subestimar el valor de un producto o servicio en función de la referencia inicial.

4. Sesgo de confirmación: Las personas tienden a buscar información que confirme sus creencias existentes, ignorando o descartando evidencia contraria. Este sesgo puede afectar las decisiones financieras y de seguros, ya que las personas pueden estar menos dispuestas a considerar alternativas que desafíen sus puntos de vista preexistentes.

5. Inercia: Las personas tienden a mantenerse en su estado actual y evitar cambios, incluso si esos cambios podrían ser beneficiosos. En el contexto de las finanzas y seguros, esto puede llevar a las personas a permanecer con los mismos proveedores o productos año tras año, sin investigar otras opciones que podrían brindarles mejores beneficios o precios.

La comprensión de estos principios clave de la economía conductual puede ayudarnos a tomar decisiones financieras y de seguros más informadas. Además, las empresas financieras y aseguradoras pueden aplicar estos principios en su estrategia de marketing y diseño de productos para influir en las decisiones de los consumidores.

¿Cómo influyen los sesgos cognitivos y emocionales en las decisiones económicas de los individuos y cómo pueden afectar la toma de decisiones financieras y de seguros?

Los sesgos cognitivos y emocionales pueden tener un impacto significativo en las decisiones económicas de los individuos. Estos sesgos son errores sistemáticos de pensamiento que pueden afectar la forma en que los individuos procesan y evalúan la información.

Uno de los sesgos más comunes es el sesgo de confirmación, que es la tendencia a buscar, interpretar y recordar información de manera que confirme nuestras creencias preexistentes. Esto puede llevar a una toma de decisiones sesgada, ya que los individuos pueden ignorar o descartar información que no se alinea con sus creencias.

Otro sesgo cognitivo importante es el sesgo de disponibilidad, que es la tendencia a dar mayor importancia a la información o ejemplos que son más fácilmente accesibles o recientes en nuestra memoria. Esto puede llevar a una mala evaluación de riesgos, ya que los individuos pueden sobreestimar la probabilidad de eventos que han experimentado recientemente o que son más fáciles de recordar.

En cuanto a los sesgos emocionales, la aversión a la pérdida es uno de los más destacados. Los individuos tienden a sentir más dolor por las pérdidas que placer por las ganancias equivalentes, lo que puede llevar a comportamientos de aversión al riesgo excesivos. Esta aversión a la pérdida puede hacer que los individuos eviten tomar decisiones financieras o seguros que podrían implicar cierto grado de riesgo.

Los sesgos cognitivos y emocionales pueden afectar la toma de decisiones financieras y de seguros de varias maneras. Por ejemplo, el sesgo de anclaje puede influenciar la forma en que los individuos evalúan el valor de un activo o un seguro. Si una persona se ancla a un precio inicial alto, puede sobrevalorar ese activo o seguro y tomar decisiones basadas en esa sobrevaloración.

Además, los sesgos emocionales pueden llevar a una falta de diversificación adecuada en las carteras de inversión. Los individuos pueden tener una preferencia por inversiones seguras y familiares, lo que puede llevar a una concentración excesiva de riesgo en ciertos activos o sectores.

Para contrarrestar estos sesgos y mejorar la toma de decisiones económicas y financieras, es importante fomentar la educación financiera y la conciencia de estos sesgos. Además, el uso de herramientas como la planificación financiera y consultores profesionales puede ayudar a los individuos a tomar decisiones más informadas y racionales.

¿Qué estrategias se pueden utilizar para contrarrestar los efectos negativos de la Economía conductual en la toma de decisiones económicas y financieras, tanto a nivel individual como a nivel de políticas públicas?

La economía conductual se refiere al estudio de cómo los factores psicológicos y emocionales influyen en las decisiones económicas. Estos sesgos cognitivos pueden llevar a tomar decisiones irracionales o subóptimas, tanto a nivel individual como en políticas públicas. A continuación, se presentan algunas estrategias para contrarrestar los efectos negativos de la economía conductual:

1. Educación financiera: Brindar una sólida educación financiera desde temprana edad puede ayudar a las personas a comprender mejor los conceptos económicos y financieros. Esto les permitirá tomar decisiones más informadas y racionales, evitando caer en sesgos cognitivos.

2. Divulgación transparente: Tanto en el sector privado como en el público, es importante que la información financiera y económica sea presentada de manera clara y transparente. Esto facilitará la comprensión y toma de decisiones basadas en datos reales, reduciendo la influencia de sesgos cognitivos.

3. Diseño de políticas públicas: Los responsables de la formulación de políticas públicas deben tener en cuenta los sesgos cognitivos y diseñar medidas que minimicen su impacto. Esto puede incluir el uso de marcos de elección predeterminados, donde se presenten opciones predeterminadas que sean beneficiosas para las personas.

4. Nudges: Un nudge es una intervención sutil que busca influir en el comportamiento de las personas sin imponer restricciones. Por ejemplo, implementar un sistema de ahorro automático en el que una parte del salario se destine directamente a una cuenta de ahorros. Esto ayuda a contrarrestar el sesgo de la procrastinación y promueve el ahorro.

5. Análisis costo-beneficio: Tanto a nivel individual como en políticas públicas, es importante realizar un análisis exhaustivo del costo-beneficio antes de tomar decisiones económicas o financieras. Esto implica considerar tanto los aspectos económicos como los factores psicológicos que pueden influir en la decisión.

6. Promoción de la diversificación: La diversificación es una estrategia clave para reducir el riesgo en las inversiones financieras. Promover la diversificación entre los inversores puede ayudar a contrarrestar el sesgo de aversión a la pérdida y fomentar una toma de decisiones más racional.

En resumen, para contrarrestar los efectos negativos de la economía conductual en la toma de decisiones económicas y financieras, es fundamental mejorar la educación financiera, promover la transparencia, diseñar políticas públicas que tengan en cuenta los sesgos cognitivos, utilizar nudges, realizar análisis costo-beneficio y promocionar la diversificación. Estas estrategias contribuirán a una toma de decisiones más informada y racional, tanto a nivel individual como en el ámbito de las políticas públicas.

En conclusión, la economía conductual es una disciplina que estudia cómo los factores psicológicos y sociales influyen en las decisiones económicas. Comprender estos sesgos y comportamientos nos permite tener una visión más completa de cómo funciona la economía. ¡Comparte este artículo y continúa explorando los fascinantes conceptos de economía, finanzas y seguros!

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